Monte y Castro de Santa Tecla

El Castro de Santa Tecla (o Castro de Santa Tegra) está situado a 341 metros de altitud en el monte del mismo nombre, en el extremo sur de Galicia, en el municipio de A Guarda (Pontevedra), sobre la desembocadura del río Miño.

En el monte se encuentra el famoso Castro de Santa Tecla, declarado Monumento Histórico Artístico Nacional en 1931, uno de los de mayor tamaño de la cultura castreña y el mayor de Galicia, con unas veinte hectáreas de superficie aproximada. Se trata de lo que los investigadores llaman un “oppidum”, es decir, una auténtica ciudad fortificada. En Galicia tenemos otros castros que responden a este mismo esquema como el Castro de Vigo, San Cibrán de Lás (San Amaro, Ourense) o Elviña (A Coruña).

Aunque no todos los expertos coinciden al determinar cronológicamente la cultura castreña, en términos generales se acepta que su origen debió situarse en torno al siglo VIII a.C. y su finalización durante la dinastía Flavia, en la segunda mitad del siglo II d.C., aunque hay poblados habitados hasta el siglo V. Los castros surgen entre los años 1250-1200 a.C. en el norte de Portugal, y surgen de una jerarquización social en la que los lugares elevados se reservaban para la élite dominante, mientras que el resto de la sociedad viviría en las zonas del valle. Se cree que cinco siglos después, este orden social llegaría a Galicia.

Los castros constituyeron los primeros asentamientos permanentes de Galicia, y presentan algunas características comunes: generalmente se sitúan en colinas o lugares con buena visibilidad sobre el entorno, están próximos a las zonas del valle o directamente orientados a los valles y tierras de mayor potencial agrícola, y suelen estar delimitados con elementos defensivos tales como parapetos de tierra, murallas de piedra y fosos. La sociedad de los castros era básicamente campesina; su base económica se sustentaba en la agricultura y la ganadería, y éstas se complementaban con la caza y recolección en las zonas litorales y con el marisqueo y la pesca. Se cree que debió haber más de 5.000 castros en el territorio gallego, organizados en poblados de tamaño variable.

El poblado del castro de Santa Tegra se cree que estuvo ocupado entre los siglos I a.C. y mediados del siglo I a.C., aunque es posible que estuviera habitado desde antes debido al hallazgo de ánforas romanas republicanas y de cuentas de pasta vítrea de la cultura púnica. El castro está localizado sobre una colina elevada situada sobre la desembocadura del río Miño, situación privilegiada que debió ser determinante para el desarrollo del poblado, al ser un enclave desde donde se podían controlar las mercancías llegadas por mar y el tráfico fluvial del río Miño.

Los primeros contactos entre los castros y el mundo romano tuvieron lugar a partir del siglo II a.C., y a partir del 27 a.C. comienza un cambio en las formas de vida posiblemente debido a la influencia romana. A inicios del siglo II d.C., los surgen modelos de ocupación romanos en el fondo de los valles que serán el origen de núcleos poblacionales actuales.

Los hallazgos arqueológicos de la zona (esvásticas celtas, jarrones, vasijas, tallas en piedra, herramientas, monedas, etc.) se pueden ver en el museo, situado en la parte alta del monte.

Fotos del Monte de Santa Tecla y vistas

Fotos del Castro de Santa Tecla



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