Historia del Valle del Tiétar (Castilla y León)

Los restos artísticos y arqueológicos aúnan conjuntos palaciegos, pequeñas ermitas de gran encanto o la gran calzada romana que se extiende desde Cuevas del Valle hasta el Puerto del Pico. Dos siglos antes de Cristo los romanos colocaron el empedrado de esa vía secundaria perteneciente a la Cañada Real Leonesa Occidental para atravesar la Sierra de Gredos por el abrupto Puerto del Pico, camino de las dehesas y los pastos invernales extremeños. En la actualidad es una de las calzadas romanas mejor conservadas en España.

De más historia aún, si cabe, son los vestigios celtas de sus castros, como el que resiste el paso de tiempo en El Raso en Candeleda. Con una superficie de alrededor de 20 hectáreas, este yacimiento de la Edad de Hierro contaba con alrededor de 300 casas y una población estimada en 1.500 habitantes.

Arenas de San Pedro debe su nombre a que en 1669 fue canonizado San Pedro de Alcántara. A cada paso por sus calles se pueden encontrar huella de su legado histórico. Así, resulta ineludible visitar el castillo del Condestable Dávalos o de la Triste Condesa, conocido así debido a que después del ajusticiamiento de don Álvaro de Luna en 1453, Juan II permitió que la villa permaneciera en poder de su viuda doña Juana de Pimentel, conocida popularmente con este sobrenombre.

Otro castillo, el de La Adrada, alberga en la actualidad el Centro de Interpretación del Valle del Tiétar. Fue mandado construir en el siglo XVI por deseo de don Álvaro de Luna. Edificado sobre una iglesia gótica, posteriormente se transformó en palacio renacentista porticado según el uso castellano. Por su parte, el castillo de Mombeltrán, ubicado en plena Sierra de Gredos, fue donado en el año 1461 por el rey Enrique IV a su favorito don Beltrán de la Cueva, antepasado del actual propietario, el Duque de Alburquerque.



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