Historia de Sanlúcar de Barrameda

El término de Sanlúcar ha estado habitado desde la Antigüedad, siendo posible que haya pertenecido a la civilización de Tartesos. Los musulmanes asaltaron el poblado en el 714 y, ya en el siglo IX, normandos y vikingos intentaron sin éxito saquear la villa remontando el río Guadalquivir. En el siglo XIII, la fortaleza árabe se rindió y Sancho IV concedió la villa a Alonso Pérez de Guzmán, conocido como Guzmán el Bueno, quien fundó un poderoso linaje nobiliario que sería conocido más tarde como Casa de Medina Sidonia. Bajo el gobierno de esta familia, la ciudad vivió un periodo de florecimiento financiero y mercantil, más aún cuando a comienzos del siglo XIV una visita de Juan de Bretaña propició una beneficiosa relación comercial con los bretones. La relevancia portuaria de Sanlúcar de Barrameda se confirmó a lo largo de los siglos XV y XVI, ya que muchas de las expediciones que se llevaron a cabo en el Nuevo Mundo partieron de aquí. En 1641, el duque de Medina Sidonia trató de proclamarse rey de Andalucía contando, supuestamente, con la colaboración de la villa, lo que provocó su destierro. Sanlúcar pierde en esta época gran parte de su valor estratégico, pues a la caída en desgracia de la Casa de Medina Sidonia se le unió el traslado de la Casa de Contratación a Cádiz en 1711 y el terremoto de Lisboa en 1755.

En el siglo XIX, la actividad económica de la ciudad se reconvirtió a la viticultura y al turismo estival, y en 1973 fue declarada conjunto histórico-artístico.



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