Historia de Luey

El origen del nombre de Luey procede, según algunos autores, de la palabra Lug, un dios celta de la luz al que se le dedicaban lugares mágicos y destinados al culto, siempre orientados al sur y con gran influencia cósmica. Sin embargo, otros afirman que el nombre proviene del latín Lux, de lucis, que indica el lugar donde había luz.

Atendiendo a las huellas del pasado que han llegado a nuestros días, podemos constatar la existencia de pobladores en estas tierras desde épocas muy tempranas, concretamente desde el Paleolítico, según el yacimiento musteriense descubierto en las cuevas del Pindal (Pimiango) por Hanry Breuil y Emilio Alcalde del Río. Aunque este nacimiento mas conocido no es el único, encontrando también importantes restos en la Cueva de las Cabras, del ámbito espacial de Luey donde destaca el hallazgo de una costilla grabada, así como otros utensilios de huesos datados del Magdaleniense (2000-9000 a.C.). También de esta época son los restos encontrados en Prellezo o en la cueva del Rejo, consistentes en hachas, raspadores, perforadores, etc., que nos indican su perfil como una sociedad de cazadores (corzos y jabalíes), aunque también se alimentaban de frutos que recolectaban así como de lo que pescaban en los ríos próximos, ricos entonces en truchas, anguilas y salmones.

Posteriormente con la llegada de los celtas (1000 a.C.) se creo una estructura social apoyada en la tribu, que a su vez se dividía en pequeños grupos o gens. El grupo que domino en esta área fue el de los Orgonomescos, que al igual que los otros grupos de la región eran pueblos que Vivian fundamentalmente de la agricultura muy elemental, basada sobre todo en cereales. Una vegetación mucho mas densa que la actual proporcionaba frutos con los que alimentarse tanto ellos como su ganado, compuesto principalmente de ovejas, cabras y cerdos, además de albergar animales que favorecían la caza. Hoy en día los estudiosos del tema no se ponen deacuerdo a la hora de determinar la localización del núcleo principal de este grupo, discrepando entre el ámbito de San Vicente, de Tinamayor o de Tinamenor.

Otros elementos nos retraen a la época medieval como son los restos de edificios religiosos en Muñorrodero o Portillo, fragmentos de cerámicas medievales encontradas en Serdio, o la monumental torre de Estrada, que comentaremos mas adelante. Sin embargo, merece la pena detenerse ahora en la mención de las calzadas romanas que recorrieron la zona. La primera de ellas, que discurría por Luey procedente de Estrada y Abanillas, a sido identificada por los estudiosos como el ingeniero Sojo y Lomba como la romana “via de Agrippa”, la cual, ordenada su construcción por dicho general, continuaba su curso hacia Asturias. Aunque no hay constancia de ello es probable que durante la edad Media se convirtiera en ruta jacobea costera, siendo utilizada frecuentemente por los peregrinos que iban y venían a Santiago de Compostela, lo que explicaría la tradición de hospederías en núcleos como Pesues, Además, a su paso por este núcleo, tanto los viajeros como las mercancías debían atravesar el Nansa en barcas, lo que nos ha legado las dos edificaciones, localizadas próximas al río, llamadas la Barca de Abajo y la Barca de Arriba. El emperador Carlos V también utilizaría este camino en 1517, en su primer viaje por España.

La otra calzada, conocida como “Itinera Antiqua”, se cruzaría con la anterior en Estrada, y enlazaría el antiguo puerto de San Vicente con la meseta, siguiendo el Valle del Nansa.

En época medieval este territorio del occidente cantabro se conocía como las “Asturias de Santillana”, en el que estaba incluido el municipio de Val de San Vicente que en aquel entonces estaba formado por quince concejos. De esta época nos han llegado numerosas referencias, así por ejemplo, son múltiples las alusiones al núcleo de Luey y a su monasterio (San Salvador), lo que indicaba su carácter fundacional y su gran importancia como capital de este valle. Tato el monasterio como las parroquias de los núcleos próximos (Serdio, Prellezo, Gandarilla, Portillo, Muñorrodero y Helgueras ) estuvieron vinculados a los Manrique, aunque posteriormente se agregaron a la iglesia de San Vicente por bula pontificia en 1509.

Otra de las referencias documentales mas antigua de la zona es la procedente del cartulario de Santillana. Se trata de una confirmación hecha por la Condesa doña Sancha en la primera mitad del siglo XII a favor de la Abadía de Santillana, de la cuarta parte del monasterio de San Salvador de Luey. Este documento nos confirma la existencia de dicho monasterio en época tan temprana, pudiendo retrotraer la fecha de su fundación a tiempos pretéritos, incluso a los siglos VIII y X, atendiendo a su ábside cuadrángulas mas propio de iglesias muzárabes que románicas. El monasterio de Luey, que gozó de considerables rentas y derechos, cayó en decadencia a finales del XV y se incorporo a la parroquia de San Vicente de la Barquera así como todas las iglesias dependientes de Luey.

Esta situación se mantendrá a lo largo de la época Moderna, hasta la real Célula de 1814 mediante la cual Fernando VII se reservo el renombramiento de los corregidores y alcaldes Mayores en los pueblos del señorío. Ocho años mas tarde, en 1822 aparece el primer ayuntamiento constitucional en Luey, integrando las quince aldeas además de Bielva, Cabanzón y Gandarilla, aunque sin estrada ni Unquera. Posteriormente, en 1835 adoptará este ayuntamiento el nombre actual de Val de San Vicente, configurándose con los núcleos que conocemos hoy en día y pasando su capitalidad a Pesues, donde se encuentra actualmente.



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