Historia de Granada

La historia de Granada se remonta hacia la mitad del siglo VII a.C., cuando un núcleo primitivo de pobladores íberos se asentó en las colinas donde hoy se levantan el barrio de Albaicín y la Alhambra. En el siglo IV o III a.C., el asentamiento era conocido como Lliberri o Llíberris y estaba incluida en el área controlada por los cartagineses. La victoria del imperio romano sobre Cartago tras la Segunda Guerra Púnica abrió las puertas de la ciudad a los romanos, lo que provocó un cambio de rumbo y una revolución en el modo de vida de sus pobladores. Granada desempeñó un papel destacado en la cristianización de la península Ibérica, como demuestra el hecho de que acogiera el prímer concilio de la iglesia española, alrededor del año 300 d.C. Posteriormente, el Imperio Romano entró en declive y los visigodos no tardaron en conquistar la villa y en convertirla en una fortaleza militar de primer orden en la época.

Rendición de Granada por Francisco Padilla: Boabdil frente a los Reyes Católicos
Rendición de Granada por Francisco Padilla: Boabdil frente a los Reyes Católicos

Los musulmanes establecieron en un primer momento el asentamiento de Garnatha Alyejud, en la otra orilla del río Darro. Con el tiempo, la influencia árabe se fue imponiendo hasta el punto de que ambas ciudades convivieron hasta que sólo se distinguió una. En pleno bullicio de los reinos de taifas, la dinastía nazarí se alzó con el poder en 1238 para fundar una ciudad nueva, esplendorosa y moderna, que prácticamente se ha conservado hasta la actualidad. En el año 1492, Boabdil rindió la plaza a los Reyes Católicos con la condición de que las costumbres y la religión árabe fueran respetadas. Sin embargo, la promesa real se resquebrajó pronto al plantear a los habitantes árabes condiciones económicas inaceptables. Como consecuencia de la violación de los pactos de capitulación, los moriscos lideraron la revuelta de las Alpujarras en 1568. Felipe II necesitó de la ayuda de su hermano Juan de Austria, que logró sofocar la insurrección definitivamente en 1571, para después expulsar a los habitantes musulmanes de la ciudad. Aunque algunos moriscos conservaron su nivel económico y sus permisos comerciales, el hundimiento de la industria de la seda en el siglo XVIII hizo desaparecer de la zona a todos los musulmanes.

Tras la Guerra de la Independencia, durante la cual Granada estuvo ocupada por las fuerzas napoleónicas, los gustos franceses dieron como resultado tratamientos modernos para parques, plazas y jardines. El transcurso del siglo estuvo marcado por los ennfrentamientos entre las tendencias liberales y las absolutistas. Más tarde, ya en el siglo XX, se desencadenaría la Guerra Civil.

Al finalizar la guerra, Granada supo rentabilizar su legado monumental y desde entonces se ha convertido en un importante centro turístico.



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