Historia de Arganda del Rey

Tras el paso de los árabes, los romanos dejaron su impronta en este municipio, conocido en la época como Altemia. En el siglo XI, Arganda pasó a formar parte del reino cristiano; y en 1583, Felipe II lo incorporó a su corona, denominándolo Arganda del Rey. Casi un siglo después, lo adquirió el duque de Lerma, con la férrea oposición del pueblo. En la segunda mitad del siglo XVII, parte del territorio pasó a ser propiedad de la Compañía de Jesús, que lo dedícó al cultivo extensivo del viñedo. El vino y la remolacha -gracias a la instalación de una azucarera- constituyeron la base de su economía. La Guerra Civil acabó con parte de tal sustento, pero Arganda se recuperó en la década de 1960 con la instalación de nuevas industrias y la ciudad conoció cierto despegue econóómico y una explosión demográfica.



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