Historia de Alemania

Se cree que el territorio aleman estuvo habitado por celtas y fineses, pero es a partir de Carlomagno, quien agrupó a las tribus que lo poblaban a principios del siglo IX, cuando puede hablarse de la Alemania propiamente dicha.

En el curso de la Edad Media se dividió nuevamente hasta que Otón el Grande, en 962, fundó el llamado sacro imperio romano germánico. Diversas dinastías rigieron después el país, sucediendo a la Casa de Sajonia, en 1024, las de Franconia (hasta 1137) y Hohenstaufen (hasta 1272). La posición de los príncipes se fue afianzando hasta el punto de ser ellos los que elegían al rey. De aquí procede la denominación con que se les conoce: electores. La importancia de los electores se acrecentó con los Habsburgo, que incrementaron su pedor mediante una política matrimonial adecuada. El imperio llegó a su máximo esplendor con la coronación de Carlos V, de la Casa de Austria (1521). Este auge duró hasta que el amplio movimiento de la Reforma, que trajo consigo la guerra de los Treinta Años (1618-1648) y la de Sucesión al trono de España (1701-1713), vino a desmembrar el imperio.

Con la Revolución francesa, Alemania sufrió grandes cambios. En 1806, el emperador de Austria renunció a la corona impreial, creándose entonces la Confederación del Rhin (1806-1813), a la que siguió la Confederación Germánica (1815-1866). En 1871, por el Tratado de Versalles, se volvió a reconstruir el Imperio Alemán, pasando la capital de Viena a Berlín. El primer soberano fue Guillermo I de Prusia, y su primer canciller, Bismarck. Alemania se convirtió en una gran potencia industrial y militar, despertando los recelos de Francia y Gran Bretaña. Tras diversos avatares, estalló la Primera Guerra Mundial (1914-1918), con resultados desastrosos para Alemania. El emperador guillermo II hubo de abdicar, proclamándose la República de Weimar (1919). Las humillantes condiciones que el Tratado de Versalles (1919) impuso al pueblo alemán incidieron en que las elecciones de 1933 dieran el triunfo y el poder al Partido Nacionalsocialista liderado por Adolf Hitler, quien, nombrado canciller del III Reich, desarrolló una política de partido único y de expansión territorial que vino a desencadenar la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Tras la rendición incondicional de Alemania (mayo de 1945), su territorio quedó dividido entre la U.R.S.S., Reino Unido, Francia y EE.UU. en cuatro zonas de ocupación. En 1949, con la unión de las zonas británica, estadounidense y después francesa, se conformaba la República Federal de Alemania (R.F.A., 23 de mayo), mientras que en la zona soviética se constituía la República Democrática Alemana (R.D.A., 7 de octubre). Los dos nuevos Estados adoptaron formas de gobierno diferentes e iniciaron una vida política, social y económica distinta, convirtiéndose en el centro del enfrentamiento entre el bloque occidental y el bloque comunista. La R.D.A. optó por un régimen socialista semejante al de la Unión Soviética, país que le dio su reconocimiento en 1955, ingresó en el C.O.M.E.C.O.N. (1950) y en el Pacto de Varsovia (1957). Muy al contrario, la R.F.A. se proclamó como república parlamentario, ingresó en la O.T.A.N. (1955) y participó como miembro fundacional en la creación del Mercado Común (hoy Comunidad Europea) en 1957. Las relaciones políticas entre ambos estados atravesaron diversas fases, desde las tensiones inicioales que llevaron a la construcción del muro de Berlín en 1961, símbolo desde entonces de la guerrra fría en Europa, hasta la firma de los primero sacuerdos comerciales y políticos en la década de los setenta. En 1973, con su admisión en la U.N.U., obentnían el reconocimiento internacional como naciones independientes. Factores políticaos, la instalación de misiles estadounidensese en Europa, el espionaje, y muy especialmente las declaracioens en 1983 del recién elegido canciller de la R.F.A., Helmut Kohl, acerca de la reunificación de Alemani, enfriaron las relaciones interalemanas en la década de los ochenta. En la R.D.A. tampoco tuvieron buena acogida los planteamientos aperturistas del entonces líder soviético Mijail Gorbachov (perestroika), endureciéndose las represalias contra los disidentes. La inflexibilidad del gobierno que encabezaba Erich Honecker, jefe del estado desde 1976, provocó un malestar interno que aumentó especialmente a lo largo de 1989. Los acontecimientos que llevaron a la caída del muro de Berlín (9 de noviembre) y el rápido proceso hacia la unificación se sucedieron en pcoos meses. Honecker dimitió de todos sus cargos en octubre, e inmediatamente se puso en marcha el plan de H. Kohl para llevar a cabo la reunificación, conseguida parcialmente en julio de 1990 con al unión económica, y totalmente en diciembre del mismo año, tras la celebración de elecciones conjuntas en ambos Estados. La victoria de la Unión Cristianodemócrata hizo que H. Kohl se conviertiera en el primer canciller de la Alemania unida, mientras que Richard Weizsacker permanecía como presidente de la república, cargo que ocupaba desde 1984. En las elecciones presidenciales de 1994, primeras desde al unificación, venció el domocristiano Roman Herzog, y en las legistlativas resultó reelegido Helmut Kohl.



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