Fiestas de Sevilla

Las fiestas sevillanas se caracterizan por llenar la ciudad de luz, color y entusiasmo en todos sus barrios. Sus celebraciones más famosas son la Semana Santa y la Feria de Abril. Durante la Semana Santa, cerca de 50 cofradías salen a la calle entre saetas. Su punto álgido tiene lugar durante la madrugada entre el Jueves Santo y el viernes Santo. Entre las hermandades más populares figuran las de los Estudiantes, los Negritos y las Cigarreras. Poco después de concluir una semana de procesiones, la Feria de Abril arranca con el “alumbrao” de la portada y llena la ciudad de música, baile y colores.

La Feria de Abril

En 1846, un vasco y un catalán pidieron al cabildo municipal una autorización para celebrar una feria anual. Un año después, comenzaba una de las tradiciones más famosas de la ciudad: la Feria de Abril.

El año 1920 marca el punto de inflexión en el que la feria deja a un lado su vertiente más tradicional y ses convierte en una ciudad artificial y efímera, donde se dan cita personas de los más diversos perfiles en casetas montadas expresamente para la ocasión.

En 1973, las casetas se trasladan al Real de la Feria, con calles que fueron bautizadas con nombres de toreros de todas las épocas. decorados con miles de farolillos de distintos colores, por ellas pueden verse durante el día los trajes típcios, las tapas, el vino y el flamenco. A media mañana se celebra el Paseo de Caballos, donde jinete y amazona lucen los enganches de sus caballos en recuerdo de la feria ganadera que dio origen a la actual. Por la noche, el baile y las palmas acompañan hasta el amanecer.

La feria se ha convertido en la fiesta más emblemática de la ciudad y en centro de reunión y de ocio de los sevillanos. En el Real se instalan anualmente más de 1.000 casetas (pertenecientes a familiares, peñas, entidades o distritos) y, en la calle del Infierno, tienen lugar más de 400 actividades feriales.



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