GastronomíaMuestra
de la especificidad climática del Valle del Tiétar es la campaña
aceitera abulense. Con fuerte aroma, sabor redondo y color dorado, el aceite aquí
producido reclama desde hace tiempo su propia denominación de origen. La
actividad de las almazaras se intensifica durante los fines de semanas de diciembre
y enero, cuando los vecinos varean los olivos y transportan la cosecha a los molinos
de aceite. Sólo en la comarca del Valle del Tiétar existen más
de una docena de molinos de aceite donde el trabajo se realiza casi en exclusiva
a mano y a la antigua usanza. La recogida del higo, la cereza, la castaña
o la aceituna, anuncian la llegada de una nueva estación en el Valle. De
excepcional calidad son sus frutas y su gastronomía, que mezcla lo mejor
de las cocinas castellana y extremeña para ofrecer placeres para el paladar
como las migas, las sopas de cachuela, el salmorejo, la trucha, las patatas revolconas,
el cabrito o el cuchifrito. Una provincia, la de Ávila, que se encuadra
dentro de lo que se conoce como "la España del asado" pero en
la que los productos de la tierra gozan de gran protagonismo a la hora de sentarse
a la mesa para comer.
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