Guía turística
de Puerto de Santa MaríaPerteneciente a la provincia de Cádiz
(Andalucía), Puerto de Santa María se sitúa sobre la ribera
y desembocadura del río Guadalete. Vinculada para siempre con la historia
del Nuevo Mundo, la llamada "ciudad de los cien palacios" evoca en sus
calles y su puerto su imperecedera pasión marinera. HistoriaSegún
la leyenda, la ciudad fue fundada por Menesteo, rey ateniense que participó
en la guerra de Troya, a quien, al regresar de la guerra, le habían asaltado
su trono por lo que tuvo que emigrar. Navegando sin rumbo fue a parar justo a
la desembocadura del río Guadalete, fundando allí la ciudad Puerto
de Menesteo. Este hecho histórico habría tenido lugar en el 1184
o 1183 a.C. Los musulmanes derrotaron a los visigodos en la batalla de Guadalete,
en el 711, y fundaron Amaría Alcanter, Alcanate o Alcantif. En 1260, Alfonso
X recupera la ciudad y le cambia el nombre por el de Santa María del Puerto.
Colón residió aquí algunos años antes de partir hacia
las Indias y fue en este puerto donde abasteció a la carabela Santa María.
En 1500, Juan de la Cosa, maestre del descubridor de América, dibujó
aquí el primer mapamundi que se conoce. Gracias a la actividad comercial
con América en los siglos XVII y XVIII, los grandes comerciantes -que recibían
el nombre de cargadores de Indias- levantaron en la ciudad auténticos
palacios, muchos de los cuales han acabado en estado ruinoso por el paso del tiempo
y la dejadez. GastronomíaBuena parte de la gastronomía
portuense se basa en los productos del mar, y algunos de sus platos típicos
son los rapes al pan frito, los ostiones fritos, las tortillitas de camarones
y caballa o el lenguado con fideos. Otros platos con mucha tradición
son el caldillo "de perro" y la piriñaca. También destacan
sus vinos, con la Denominación de Origen Jerez-Xérès-Sherry. FiestasEn
Carnaval, los portueses se disfrazan y desfilan. La algarabía propia de
esta fecha se convierte en devoción durante la Semana Santa, cuando las
cofradías de la Hermandad del Dolor y de Jesús salen en procesión. Qué
ver La bahía de Cádiz es especialmente llamativa
en las noches estivales, cuando recorre sus aguas un pequeño barco que
ofrece vistas privilegiadas de las playas de Puntilla y Valdelagrana. En el casco
antiguo, y a pocos metros del final del Guadalete, se halla el castillo de
San Marcos, un edificio rectangular flanqueado por ocho torres de decoración
almohade y rematadas en almenas en picos. El castillo ha sufrido transformaciones
desde su edificación, alrededor del siglo X, y cuenta con una torre del
Homenaje de planta octogonal, bajo la que se cobija el sagrario de la interesante
iglesia gótica erigida por Alfonso X y construida en ladrillo por mudéjares. Algo
más arriba, en la plaza de los Jazmines, el palacio de Medinaceli
-residencia de Cristóbal Colón antes de partir hacia el Nuevo Mundo-
ha sido reconvertido en hotel de lujo. La iglesia mayor prioral, en la
plaza de España, es un templo del siglo XV de tres naves cubiertas con
bóvedas nervadas -la central, de mayor altura y anchura que las laterales-,
mas dos naves con capillas. Iniciada su construcción en estilo gótico,
de esa etapa destaca también la puerta del Perdón, sin concluir,
que presenta rasgos estilísticos del gótico tardío, similares
a la portada de la iglesia del Monasterio de la Victoria, con pinceladas
platerescas y barrocas. A partir de finales del siglo XVI se construyeron las
capillas, entre las que se pueden destacar las de la Patrona, la Sacramental -reformada
en el siglo XVIII-, o la de los Valera o Benavides, entre otras. En su interior,
descansa la imagen de la patrona de la ciudad, la Virgen de los Milagros. La
plaza del Polvorista alberga notables edificios civiles, como los palacios
de Vizarrón (Casa de las Cadenas) y de Aguado -conde
de Montelirios-, o el cuartel de Caballería. Arquitectónicamente
interesante la monumental plaza de toros del Puerto, coso taurino de tres
plantas construido en el siglo XIX según el diseño de Mariano Carderera
y Manuel Pardo. Merece la pena también visitar sus bodegas, la mayoría
de las cuales nacieron con el auge industrial del siglo XIX. Se trata de edificios
rectangulares y espaciosos, en cuyo interior se conserva el aroma de una larga
tradición. Las playas son también otro de los grandes atractivos
de la ciudad, divididas en tres zonas distintas: las de levannte, prácticamente
virgenes, junto a la marisma de los Toruños; las de la costa oeste,
como las de Vista hermosa; y las playas urbanas, como la Puntilla,
situadas entre el espigón y Puerto Sherry. AlrededoresSituados
junto a la playa de la Puntilla, los Pinares y las Dunas de San Antón
constituyen un espacio forestal ideal para la vida del camaleón, especie
en peligro de extinción. Mapa CallejeroVídeos |