Historia de Noia
La villa de Noia se situa en el fondo de la ría del
mismo nombre, en una encrucijada de caminos y a 35 Km. de
Santiago, la capital de Galicia. Según cuenta la leyenda,
su nombre procede de la hija nieta de Noé, Noela, quien
vino a vivir al barrio de A Barquiña tras sobrevivir
al diluvio, y aquí fue donde encontró un buen
lugar para formar su propia familia.
Su origen se remonta a las culturas prehistóricas.
Poblada en la época megalítica y de los castros,
presenta vestigios de un pasado romano y durante la Edad Media
se convirtió en una de las principales ciudades de
Galicia al descubrirse en Santiago el Sepulcro del Apóstol.
Convertida en el puerto de Compostela, la villa experimentó
un crecimiento comercial, y la población original,
que vivía en el burgo de la Barquifia, se integró
bajo la jurisdicción del Señorío de la
Tierra de Santiago, cuando la reina Doña Urraca
le concede a la Mitra Compostelana las tierras comprendidas
entre el Tambre y el Ulla.
Por la Carta Puebla del año 1168, otorgada por Fernando
II, se crea el actual burgo, que será escenario
de las luchas medievales que tienen como protagonistas a los
prelados de Santiago y a los nobles que rivalizaban en el
control de la villa.
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| Iglesia de San Martiño |
De esta época son las Iglesias de Santa María
a Nova y de San Martiño, las Casas Góticas
de los Señores de la villa y el Castillo o Fortaleza
del Tapal, donde residían los arzobispos de Santiago
durante el verano.
Uno de los arzobispos residentes en Noia fue el francés
Berenguel de Landoira que, a prinncipios del siglo XlV, buscó
refugio en la villa ante la negativa de los burgueses de Santiago
a abrirle las puertas de la ciudad. Como recompensa a esa
ayuda mandó construir la Iglesia de Santa María
a Nova y la muralla con doce puertas que la protegía
de los ataques, como el ordenado por el Duque de Lancaster
(siglo XIV) cuando intentaba apoderarse de Galicia para acceder
al trono de Castilla.
La villa fue tambien escenario de la Revuelta Irmandiña:
la lucha del pueblo contra los abusos de la nobleza laica
y eclesiástica. Asaltaron la Fortaleza del Tapal, convertida
en seña de identidad de la poderosa Mitra que hasta
el ano 1812 (Constitucion de Cadiz) fue el auténtico
dueño de la villa, a la que sometió a numerosas
presiones económicas.
La Edad Moderna es la época de la presencia del pirata
Francis Drake en la ría, como resspuesta a la
expedición de la Armada Invencible, y la llegada
de los industriales catalanes a estas costas. Varios personajes
ligados a la villa tendrán un notable protagonismo:
Lorenzo de Armada y Xoan de Noia (navegantes
en las Indias), Sebastián Docampo (que fue el
primero en demostrar que Cuba es una isla), el escultor Felipe
de Castro (Presidente de la Real Academia de San Fernando)
y Basilio Vilarino (explorador de la Patagonia). En
esta época la villa sufre la ocupación del ejército
francés, hay una revuelta contra los industriales catalanes,
el escultor Xosé Ferreiro adquiere protagonismo
y la villa apoya la Revuelta Gallega de 1846.
En un corto recorrido par la villa puede apreeciarse cómo
se conservan en sus calles la identidad de otros importantes
personajes ligados a ella en las diferentes épocas
históricas.
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