Ermita
de Nuestra Señora del Carmen: Se encuentra en la entrada del Puente
Viejo
Muralla: construida en piedra granítica,
ceñía la villa en su totalidad. Levantada en la época de
la repoblación, en tiempos de Fernando II, en el siglo XV se renovaron
varios lienzos a base de sillería bien labrada y en la que abundan las
marcas de cantería. De las ocho puertas de acceso que tuvo (del Puente
o de la Villa, de los toros, del caracol, del Pozo de la Nive, de Sna Nicolas,
la única que nos ha llegado es la Puerta de San Nicolás
Puente
Nuevo (1956-1961)
Puente
Viejo: de cinco arcos y origen presuntamente romano, en uno de los pretiles
se ha detectado una inscripción de esa época, la actual fábrica
deriva de los tiempos de Beltrán de la Cueva, conservándose de esa
obra sólo los dos arcos ojivales. Los ojos de los extremo dpodrían
derivar de la reforma efectuada a mediados del siglo XVI por Juan de Negrele o
tal vez Martín de Sarasola. El arco que resta, volado por los franceses
en la Guerra dela Independencia, fue reedificado en 1816 a expensas del conde
de Ledesma con el fin de seguir cobrando el derecho de pontazgo, del que disfrutó
hasta 1909, fecha en el que el puente pasó a ser propiedad pública
previo pago del ayuntamiento al marqués de Alcañiles y conde de
Ledesma de 14.000 pesetas. Con el objeto de encauzar la corrientes se añadieron
los tajamares en alguna de las intervenciones realizadas en el siglo XVII y en
la década ded los 70 del XVIII. Tras un largo enfrentamiento en tre el
concejo y el duque de Albuquerque la torrecilla que existia sobre el primer acrco
del puente, que aprarecfee recogida en el escudo dela villa fu derribad ae en
1874.
Puente Mocho: situado a escasos kilómetros
de la villa, es un conjunto de calzada romana y puente romano medieval -ambos
declarados como Bien de Interés Cultural- en la rivera de Cañedo,
en un marco de dehesas con berrocales que realza su valor arquitectónico.
Puerta
de San Nicolás: encuadrada exteriormente por dos cubos cilíndricos
de sillería, uno muy deteriorado, se compone de dos arcos pertitleados sobre
impostas a bisel. Dice una leyenda, de gran arraigo popular, que desde aquí
en el año 745 el walí musulmán Galofre mandó degollar
a un hijo suyo que se había convertido a l cristianimso y a los clérigos
que le habían bautizado, Leonardo y Nicolás.
La
Fortaleza: así se conoce al castillo situado en el extremo sudoeste
del recinto amurallado. De planta trapezoidal irregular, fue realizada con mampuesto
de granito en la época de Fernando II. Las paredes de buena sillería
datan de la intervención efectuada en la época de don Beltrán
de la Cueva. Al sur se abre una puerta que voltea arco apuntado sobre impostas
a bisel y está flanqueada por dos grandes torreones, uno troncocónico
y otro poligonal. El escudo de la ciudad preside el acceso desde el norte. Los
trabajos efectuados en lso últimos años por las sucesivas escuelas
taller han puesto al descubierto un pequeño fortín defensivo adosado
al muro septentrional y nhan favorecido la casi total rehabilitación de
este bello monumento que, declarado Bien de Interés Cultural en 1949, podrás
se rutilizado dcomo escenario de diversas actividades culturales al retirarse
del patio de armas lo smás de dos metros de escombros que lo cubrían.
Iglesia
de Santa María la Mayor: realizada con piedra pajarilla de buena labra,
es una de las joyas góticas de la privincia de Salamanca. A los pies se
eleva una esbelta torre que, iniciada en el último tercio del siglo XII
y concluida a mediados del XVI, deja en us base un arco por el que transcurre
la calle. La nave, efectuada en los últimos años del siglo XV y
en la que se aprecian ciertos resabios de la obra de Juan Gil de Hontañón,
está timbrada con los escudos de los señores del lugar, los Beltrán
de la Cueva, y voltea bóvedas góticas de terceletes. En el crucero,
donde aparecen los nervios combados, y en el ábisde que se cubre con una
original y bella venera, trabajaron entre 1552 y 1565 los maestros Pedor de la
Inestrosa y García de Saravia, posteriormente y hasta 1580 intervinieron
en la obra Pedro de Gamboa y Diego de la Puente. La original y atractiva solución
de la cabecera se ha relacionado con la adoptada por Rodrigo Gil de Hontañón
para la iglesia del convento de las Bernanrdas de Jesús de Salamanca.
Iglesia
de San Miguel (siglo XII): es un templo románico que conserva su ábside
semicircular con modillones de nácela de la primera construcción
y una portada rematada con un pequeño frontón, en cuyo friso puede
leerse la dedicatoria de la iglesia a San Miguel Arcángel del año
1784, y torre terminada en espadaña del siglo XVIII. Destaca en su interior
el retablo de madera de 1767 y varios sepulcros de caballeros y del primer traductor
de la Biblia al castellano: el padre Petisco.
Iglesia de Santa
Elena: declarada Bien de Interés Cultural en 1983, es un claro ejemplo
del románico de la época de la repoblación. De una sola nave
y capilla mayor con ábside semicircular y tramo presbiterial recto, presenta
dos puertas, resulta más interesante la septentrional, y remata, tanto
en la nave como en la cabezera, en un alero sostenido por canecillos labrados
con motivos vegetales, cabezas humanas y de animales.
Iglesia
de San Pedro y San Fernando: levantada en el arrabal de los Mesones en 1857,
unos años antes el ayuntamiento ofreció al obispado 4.000 reales
para su construcción a cambio de que la diócesis le cediese la suprimida
iglesia de Santiago con el fin de utilizarla como escuela. Dice la leyenda que
aquí se hallan, en una urna, procedentes de la parroquia de San Pedro,
los restos de los Santos Pastores que adoraron al Niño Jesús en
Beléon: Isacio, Josefo y Jacobo.
Convento de MM. Carmelitas
Descalzas: también fuera del recinto murado, en el arrabal de San Jorge,
se halla el Convento de las Carmelitas Descalzas, ocupado desde 1876 por una comunidad
de religiosas benedictinas.
Ermita de Nuestra Señora
de la Concepción: está situado en el barrio de las Tenerías,
pero no tiene mucho interés artístico.
Casa
Consistorial: en la Plaza Mayor, en parte porticada, se alza la Casa Consistorial.
A finales del siglo XV, con el fin de establecer su sede en ella, el concejo adquirió
varias casas. A esta época corresponde el recoleto patio interior en el
que sus diez columnas presentan basas y capiteles de factura gótica. En
este patio está instalada la oficina de Turismo. La fachada, realizada
con sillería granítica, presenta dos partes bien diferenciadas.
La más llamativa, levantada hacia 1574, preswenta en el piso interior,
separado del superior por una línea de imposta, dos puertas de medio unto;
mientras una a paso al citado patio, la otra da acceso a una escalera que asciende
al piso noble y data de 1848. Éste presenta una balconada formada por cuatro
vanos moldurados de medio punto apoyados en columnas dóricas de fuste monolítico.
El antepecho, totalmente cegado, carece de decoración, mientras que las
vidrieras fueron hechas en 1889 por la empresa vallisoletana de José Delclaux.
La parte más oriental presenta una ventana inferior que, ubicada en la
zona destinada Cárcel Real, deriva de la reforma realizada a principios
del siglo XVII como puede leerse en su dintel: Siendo Corregidor de esta Vylla
Don Diego de AMareta Maldonado se hizo esta ventana y se empedró esta plaza.
Palacio de Don Beltrán de la Cueva: siglo XV.
La fachada, de sillería de piedra granítica, luce varios escudos
cuyos muebles fueron totalmente picados. El Arco de lso Roderos separa el palacio
del actual edificio que se levanta en el lugar que ocuparon hasta la segunda mitad
del siglo XIX las carnicerías y la casa del peso de la Villa.
Alhóndiga:
esta construcción, de la que sólo se conserva la fachada y en la
que trabajaron los canteros Juan Martínez y Alonso Martín, se concluyó
en 1605, como reaza la inscripción del dintel de la puerta. El acceso aparece
flanqueado por dos hermosos escudos con las armas de la Villa.