Fisterra es un municipio gallego situado en el extremo más
occidental del continente europeo, desde que lo descubrieron
los romanos en el siglo II a.C., en la expedición de
Décimo Junio Bruto. A su situación debe su nombre,
que procede del término latino "Finis Terrae",
o fin de la tierra.
Antigüamente, éste era el lugar donde finalizaba
el Camino de Santiago, y en la actualidad muchos peregrinos
deciden terminar su camino aquí y no en Santiago de
Compostela, donde se encuentra el sepulcro del Apóstol
Santiago. Es costumbre, al terminar el camino, quemar alguna
prenda en una pira situada en el cabo. Allí también
se encuentra el Faro de Fisterra, de gran importancia
debido a los temporales y los bajos arrecifes de la zona,
denominada "Costa da Morte" por la cantidad de naufragios
que han tenido lugar a lo largo de la historia. El faro, que
data de 1868, es el lugar más visitado de Galicia después
de la Catedral
de Santiago de Compostela. Al lado de la pira podemos
ver la Bota del Peregrino, un monumento dedicado a
todos los que hacen el Camino de Santiago.
En la histórica villa de Fisterra, de larga tradición
marinera, destaca su importante puerto pesquero y las casas
de pescadores. Saliendo del pueblo, en la carretera del Faro,
se halla la iglesia de Santa María das Areas,
del siglo XII, que conserva elementos románicos, una
bóveda de crucería y la estatua sepulcral yacente
del Santo Cristo de Fisterra, del siglo XV, hallada en alta
mar.
Alrededores
A pocos minutos de Fisterra se encuentra el Monte Pindo,
el más espectacular de la costa gallega, que alcanza
su máxima altitud en Pena da Moa (627 metros). En el
mirador do Ézaro podemos divisar la desembocadura del
río Xallas y parte de la población de O Pindo,
con su playa de San Pedro.