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COMILLAS

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Turismo en Comillas

Situada en la costa occidental de Cantabria, a 48 kilómetros de Santander, es una de las localidades turísticas más importantes de la región. Declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1985, esta villa es conocida con el apelativo de "Villa de los Arzobispos", debido a que durante los siglos XVII y XVIII nacieron en ella cinco prelados que ocuparon importantes diócesis.

Esta histórica aldea de pescadores vivió su principal transformación a partir de finales del siglo XVIII, cuando se instaló en ella la ilustre institución docente Real Seminario Cántabro y, sobre todo, a partir de mediados del siglo XIX, con Antonio López y López, primer Marqués de Comillas. Emprendedor naviero, banquero e industrial, alcanzó una posición muy relevante en la España de su época, fue senador y logró atraer a la villa al propio rey Alfonso XII para su veraneo. Bajo el impulso de López, Comillas, con su gran playa donde tomar los baños de ola, se convirtió en el segundo destino turístico después de Santander, y en corte de verano, atrayendo a numerosas personalidades del entorno político nacional que adquirieron o construyeron segundas residencias, quintas de recreo de época modernista que constituyen hoy el tesoro patrimonial de la villa, entremezcladas con la típica arquitectura montañesa. Algunos de los más notables edificios de la villa fueron promovidos personalmente por el marqués, como su residencia del Palacio de Sobrellano, el panteón adjunto y la Universidad Pontificia que preside el paisaje comillano, o por sus allegados y parientes. Destaca la utilización asidua de algunos de los más destacados arquitectos del modernismo catalán, como Martorell o Gaudí.

Esta excepcional concentración de edificios neogótico-mudéjares de finales del XIX convive con un hermosísimo casco histórico del más puro estilo montañés, con sus típicas calles empedradas y casonas solariegas de piedra con grandes escudos.

Junto a todos estos atractivos, Comillas ofrece un ambiente animado y una rica oferta gastronómica, basada tanto en pescados y mariscos como en carnes y productos de la huerta. Comillas es también el enclave favorito de los aficionados al golf, con campos muy cercanos como el de finales del XIX convive con un hermosísimo casco histórico al más puro estilo montañés, con sus típicas calles empedradas y casonas de piedra con grandes escudos.

Qué ver

Fuente de los tres caños

Capricho de Gaudí: como un "capricho" entre los árboles, nos encontramos con este edificio realizado por Gaudí para Máximo Díaz de Quijano, concuñado del primer Marqués de Comillas. Música, poesía, pintura y arquitectura se entremezclan en un edificio único donde los elementos hispano árabes sorprenden en cada esquina.

El edificio es de pequeñas proporciones, con curvas suaves, sin aristas, que se adapta al desnivel del terreno. Gaudí, al introducir un estilo decorativo artesanal incorpora hierro, ladrillos amarillos y rojizos, cerámica vidriada, buscando una ornamentación nueva, rompiendo reglas y alcanzando un toque surrealista. Fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1969.

Sobre todo ello, destaca la flor de girasol, que se dispone en franjas horizontales a lo largo de toda la fachada y en la torre cilíndrica que se eleva sobre el pórtico de entrada.

Arquitecto: Antonio Gaudí
Constructor: Cristóbal Cascante
Fecha: 1883-1885
Estilo: neomudéjar, modernista

Palacio de Sobrellano
Capilla-Panteón de los Marqueses de Comillas

Puerta de la antigua Universidad Pontificia de Comillas: es la puerta de acceso a la finca de la Cardosa, donde se encuentra el seminario. Se trata de una mezcla armoniosa de ladrillo, cerámica vidriada con reflejos metálicos y piedras labradas.

Destaca el escudo, donde aparecen la tiara y las llaves pontificias junto con el anagrama jesuítico JHS. Portan el escudo dos niños-pajes, con influencias del estilo gótico, ataviados con ricos ropajes en los que se inscribe el año inaugural 1892, y el papa al que se ofreció la propiedad del seminario, León XIII. A los pies de los pajes, se ven dos figuras grotescas de influencia oriental, el arco coronado con reminiscencias medievales y alusiones a arquitecturas exóticas.

Arquitecto: Joan Martorell
Fecha: 1889
Estilo: Neogótico, neomudéjar, modernista

Antigua Universidad Pontificia de Comillas - Sede de la Fundación Comillas: situado en la finca de la Cardosa, en posición dominante sobre Comillas, debemos su origen a Antonio López y López, quien pretendía construir un colegio de segunda enseñanza. Por la presión del padre Tomás Gómez, jesuita, el edificio se destinaría a la educación religiosa para sacerdotes. Se trataba inicialmente de un proyecto sencillo, pero tras la muerte del marqués, retomó las obras su hijo Claudio, quien convirtió el edificio en una obra ornamental, suntuosa y de carácter monumental.

Se comenzó a construir el 20 de mayo de 1883, empezando a funcionar en 1892 con alumnos becados que se convertirían en ilustres dignatarios de la Iglesia Católica. El edificio, en el que resalta el ladrillo rojizo sobre la piedra gris, reserva los revestimientos cerámicos para la iglesia. En su interior, destaca el programa decorativo diseñado por Lluis Doménech i Montaner, que da significado al término "Arquitectura Parlante".

Arquitecto: Joan Martorell
Artistas: Cristóbal Cascante, Lluis Doménech i Montaner, Eduardo Llorens Masdeu, Josep Llimona, Jospeh Maria Tamburini
Estilo: Neogótico, mudéjar, modernista

Cementerio: está situado sobre lo que hace tiempo era la iglesia del pueblo. Doménech se encargó de su ampliación, mediante un alto tapial de mampostería, rematado por pináculos, en el que se abre una magnífica portalada de reja realizada en hierro, y la apertura de varios arcos en la antigua iglesia.

En lo alto de sus muros se alza el Ángel Blanco de Llimona (o Ángel Exterminador). Dicen que fue un encargo del primer Marqués de Comillas, para el mausoleo de su hijo primogénito, pero que finalmente fue donado al pueblo, dejándolo libre, para velar por el alma de los fallecidos.

En su interior encontramos excelentes mausoleos, como el de la familia del Piélago que, al igual que el ángel, es obra de Llimona.

Arquitecto: Lluis Doménech i Montaner
Artista: Josep Llimona
Fecha: 1893
Estilo: modernista

Monumento al Marqués de Comillas: obra de Doménech i Montaner.

Puerta de Moro (o Puerta de los Pájaros): la construcción de esta puerta se realizó a partir de desechos de piedra dispuestos irregularmente, como en el cubismo. En ella, Gaudí huye de las aristas, dando forma redondeada a sus esquinas y volúmenes ondulados.

Tiene tres vanos, el mayor para coches, el mediano para personas y el pequeño, circular y situado en la zona superior derecha, sería para los pájaros -de ahí su segundo nombre, "puerta de los pájaros"-.

Dicen que Gaudí, en sus paseos por la playa, observaba cómo se cruzaban las aves en sus vuelos y fue entonces cuando con su bastón comenzó a hacer dibujos en la arena, creando bocetos de lo que sería la Puerta de los Pájaros.

Arquitecto: Antonio Gaudí
Constructor: Julián Bordier Pardo
Fecha: 1900
Estilo: Modernista

La Coteruca: este palacete fue la casa de veraneo de la familia Riera, y posteriormente del Marqués de Movellán.
Santo Hospital: obra del arquitecto catalán Cristóbal Cascante, es de 1885 y fue funanciada por Claudio López y López.
Puerto

Mirador de Santa Lucía: situado en una posición dominante sobre la playa y la línea de costa, aquí se construyó una sencilla ermita, en cuyo interior guarda la imagen de la Virgen de Santa Lucía, a quienes acudían los pescadores a rezar antes de salir a la mar.

Religión, paisaje y tradición marinera se unen en este lugar, en un marco único. Antiguamente, desde este lugar se oteaban las ballenas que surcaban las costas. Cuando se veía alguna, se daba aviso a los pescadores que, presididos por el arponero, tomaban las pinazas para capturar al cetáceo.

El Espolón

Corro de San Pedro: en este lugar la gente acostumbraba a jugar a los bolos y a bailar, al estilo suelto y con panderetas. Está delimitado por varias construcciones típicas de la arquitectura noble de nuestro medio rural. A un lado, una casona del siglo XVIII, con balcón volado y gran escudo. Frente a ella, el antiguo Parador, conocido posteriormente como el Hotel San Pedro, en cuyo lateral se custodia la imagen de este apóstol.

San Pedro está muy ligado a la vida de la villa y sobre todo a la de los pescadores, quienes antaño se encomendaban a este santo para la costera del bonito. El 29 de junio, los picayos, a ritmo de pandereta y castañuela, acompañan su imagen en procesión hasta la iglesia parroquial.

Ayuntamiento Antiguo
Iglesia Parroquial de San Cristóbal: el origen de la iglesia nos remonta a una de las más bellas historias fijadas en la memoria colectiva de la villa. Corría el año 1617, cuando aconteció un percance en la misa del domingo, celebrada en la antigua parroquia (hoy cementerio). El conflicto lo determinó el privilegio que el Duque del Infantado quería ejercer sobre uno de los asientos del templo. El pueblo, ofendido, acordó trasladar los oficios a la ermita de San Juan y construir una nueva iglesia en este mismo lugar, para lo cual pondrían dinero, trabajo y unos cuantos años de sus vidas, ya que pasaría casi un siglo hasta oficiar aquí la primera misa. La iglesia se empezó a construir en 1648 y en ella se venera al Cristo del Amparo, patrono de los pescadores, muy honrado por el pueblo.

Ayuntamiento nuevo: a finales del siglo XIX, un miembro de la ilustre familia del Piélago, concretamente Doña Manuela del Piélago Sánchez Movellán, mandó construir este gran edificio destinado a escuelas gratuitas de párvulos, y dirigido por la congregación de las Hijas de la Caridad. Con el tiempo, perdería su función docente y en el año 2003 se transformó en la nueva sede de la Casa Consistorial

Su fachada principal está presidida por un amplio pórtico, donde se encuentra la entrada. En su fachada sur, se localiza la plaza del Ángel, y en uno de los laterales del edificio, una imagen de la Virgen y el niño en brazos, que podría ser obra del escultor Joseph Llimona

Playa: de arena fina y dorada, tiene bandera azul y está dotada de todo tipo de servicios. En un extremo se sitúa el puerto pesquero, y en esa zona encontramos varias tascas de ambiente marinero donde se pueden degustar unas rabas (Calamares).

Monumento a las Pescaderas de Comillas: el escrito de su placa reza:

"...con la falda regazada
y a la cintura sujeta,
con andar corto y ligero,
descalzas de pie y de pierna..."
(Jesús Cancio)




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