Catedral de Palencia

El actual conjunto catedralicio de Palencia es el resultado de sucesivas ampliaciones y transformaciones que abarcan más de un milenio. La catedral actual está formada por tres naves y dos cruceros, con sus capillas y recapillas laterales, la girola absidal, la sacristía mayor, la torre, el claustro, el archivo y numerosas dependencias adosadas.

Situada en el centro del casco histórico, también es conocida como la Bella Escondida, y se levanta sobre los restos de un templo visigótico del siglo VII.

Su interior sigue el modelo de la catedral de Burgos. La última parte construida fue la Sala Capitular y el Claustro, obras de Gil de Hontañón, y actualmente albergan el Museo Catedralicio. El coro tiene sillería del siglo XV y órgano barroco, cerrado por una reja de Gaspar Rodríguez en 1.571. Sus laterales son obra de Diego de Siloé y los altares decorados por Vigarny y Juan de Ruesga.

Son destacables la capilla de Doña Inés de Osorio, los sepulcros de los deanes Husillos y Enríquez y el sarcófago de la reina Doña Urraca. Cuenta con una Virgen románica del siglo XIII en el retablo plateresco de la Capilla del Sagrario, tallas de Vigarny y Juan de Valmaseda, pinturas de Juan de Flandes y un Cristo gótico del siglo XIII conocido como el Cristo de las Batallas.

Bajo el subsuelo, una cripta guarda los restos de San Antolín. Dice la tradición que fue el rey Wamba quien trajo las reliquias del mártir francés Antolín a Palencia, hecho que de ser cierto, explicaría algunas características de la arquitectura, que formaría parte de un antiguo martyrium semejante a los asturianos o del arte paleocristiano.



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