Castillo o Alcázar (Buitrago del Lozoya)

fue construido en estilo gótico-mudéjar en el siglo XV, en el marco del recinto amurallado de la localidad, a orillas del río Lozoya. Posee una marcada influencia árabe.

La estructura original se conserva parcialmente. Algunos de sus elementos son utilizados para fines sociales o festivos, caso del patio de armas, que sirvió de plaza de toros. Su titularidad corresponde al Ayuntamiento de Buitrago del Lozoya, que permite su visita.

La construcción que ha llegado hasta nuestros días data del siglo XV, si bien cabe suponer que hubo una fortaleza anterior, de origen musulmán. Al menos así se desprende de las primeras referencias escritas, que aparecen en el siglo XII, en tiempos de Alfonso VIII de Castilla.

La fortificación primitiva pudo tener un activo papel repoblador a partir del año 1085, año en el que Buitrago de Lozoya pasó a manos cristianas. El castillo quedó vinculado, desde la Reconquista, con la poderosa familia de los Mendoza, que constituyó la Comunidad de Villa y Tierra de Buitrago, dotada con capacidad jurisdiccional para repoblar.

En el siglo XV fue levantado el edificio actual, a instancias de Diego Hurtado de Mendoza y Luna, que heredó de su padre el título de duque del Infantado, uno de los que ostentaba la Casa de Mendoza.

Entre sus visitantes y moradores ilustres, figuran el literato prerrenacentista Íñigo López de Mendoza, primer marqués de Santillana y conde del Real de Manzanares, y Juana la Beltraneja. El primero frecuentaba el lugar, donde organizaba numerosas fiestas y eventos sociales, y la segunda lo habitó, invitada por los Mendoza, en el contexto de sus disputas con Isabel la Católica por el trono de la Corona de Castilla.

Fue declarado Monumento Nacional en 1931, junto con la muralla. También se encuentra protegido por las declaraciones de Conjunto Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural de las que fue objeto la villa de Buitrago de Lozoya en 1993.



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