Casco Antiguo (Oviedo)

En el Casco Antiguo es donde se concentra la esencia de la ciudad de Oviedo. Sus calles, estrechas y renovadas, han sido testimonio de los orígenes en el siglo VIII de su recinto amurallado, cuando era sede de los primeros reyes asturleoneses y último bastión de la Cristiandad, con la Catedral como centro de la vida ovetense.

La configuración de las calles del Casco Antiguo mantiene el trazado de su época medieval, consistente en tres grandes ejes paralelos.

El primer eje está formado por las calles de Cimadevilla y La Rúa. Tras cruzar la plaza de la Catedral, continúa por San Juan para desembocar en la calle Jovellanos. Justo en el arco que existe bajo el edificio del Ayuntamiento y que da entrada a la calle Cimadevilla se encontraba la puerta del mismo nombre, la cual fue durante muchos años lugar de paso de miles de peregrinos que, de camino a Santiago de Compostela, entraban en Oviedo para venerar a San Salvador y las reliquias que atesora la Cámara Santa.

El segundo eje lo forman las calles Mon, Santa Ana y Águila, pasando por delante del recinto de la Catedral.

El tercer eje está formado por las calles San José y San Vicente.



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